¿Por qué paramos este 8 de marzo?

¿Por qué paramos este 8 de marzo?

Tamara Vidaurrazaga Aránguiz

Para la ministra del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, la huelga feminista convocada para este 8 de marzo y que se encarnará en movilizaciones diversas a través de todo el país, “distrae de los temas más centrales, importantes y mayoritariamente demandados por las mujeres”, y evidencia una “agenda política que excede los temas de la mujer”.

¿Cuáles serían para ella y este gobierno, entonces, los temas centrales de LA mujer? O antes que eso: ¿cuál sería LA mujer a la que aluden? ¿Nos preguntó a nosotras, LAS mujeres, qué temas nos aprietan el zapato por estos días?La ministra cree tener la respuesta a las demandas de LA mujer, parece que le faltó informarse que somos diversas, y que cada quien tiene malestares que prioriza diferente según el lugar en el que nos tocó nacer y al que pudimos acceder.

Porque si no eres lesbiana quizás la golpiza a Carolina Torres no te parece prioridad, y si te tocó tener una hija trans tal vez la causa de Arlen Aliaga para entrar a un liceo de niñas te es urgente, porque viste sufrir a la tuya. O quizás no es trans pero es adolescente, y entonces el caso de la web Nido se te hace espantoso porque temes por ella. Si naciste en una familia en la que tu madre siempre fue violentada, o viviste abusos sexuales en la infancia ¿Cómo venir alguien a decirte que eso no es prioridad en la “agenda de LA mujer”?

Si te toca empezar a enamorarte y ya descubriste la violencia detrás del amor romántico, si tienes miedo de andar en las calles porque no sabes si llegarás viva, y a lo menos te toca bancarte un rosario de adjetivos morbosos solo por atreverte a usar el espacio público ¿acaso esos no son temas centrales? Y si naciste en el campo, ¿el acceso libre y cuidado del agua y los recursos naturales no son acaso una exigencia mínima para vivir en dignidad? Si eres mapuche, en el sur o en zona urbana, no es esa la marca fundante de tus días, sobre todo cuando ves morir a Camilo Catrillanca de un tiro por la espalda y sin que haya justicia? Y si trabajas remuneradamente, el acoso y la desigualdad de salarios podrían ser tu cotidiana demanda. O bastará que hayas tenido hijos e hijas para saber que compartir los cuidados y el trabajo doméstico es urgente, porque sin eso no puedes participar, ni acceder a un trabajo mejor, ni siquiera dormir una merecida siesta. Si estudias, los paros del año pasado te hicieron sentido, porque puedes ver día a día el abuso de profesores hacia estudiantes, has estado en fiestas donde tus propios “amigos” creen que pueden violarte si te quedaste dormida o estás borracha, te has visto denigrada solo por haber nacido mujer con comentarios sexistas cotidianos de los docentes. Y si llegaste del extranjero, y estas indocumentada y apenas has podido acceder a trabajos precarios, o tu piel es oscura y por eso te miran feo o te hipersexualizan, ¿quién puede decir que esas no son prioridades para el país?

¿Por qué paramos este 8 de marzo? Por todas estas cosas y muchas más. Es una convocatoria amplia a detener el mundo, concreta y también simbólicamente, porque sabemos que nosotras lo echamos a andar y estamos cansadas. No todas podremos detener los trabajos, lo sabemos. No es lo mismo ser estudiante que vendedora ambulante. Por eso hay 100 formas de hacer huelga este 8 de marzo, y la posibilidad de inventar las tuyas, y marchar ese día donde estés por tu demanda. No queremos que nos digan cuáles son nuestras demandas o prioridades.

Los que están arriba, cómodamente opinando mejor siéntense y escuchen lo que tenemos que decir, que es mucho y esto apenas está comenzando. Y si de algo estamos seguras, es que no vamos a parar.

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